Gritó y se quejó en su calabozo como si estuviera sufriendo una gravísima enfermedad. Y, cuando lo llevaron al hospital, le dio un terrible cabezazo a un policía, corrió hasta donde lo esperaba un cómplice en una moto, y aún no hay rastros de él. Se trata de Cristian Jonathan Cruz, un joven que estaba procesado por robo agravado. Ahora, decenas de agentes están tras sus pasos.
Cruz estaba alojado en una celda de la seccional 6ª. La tarde del lunes comenzó a quejarse porque, según el informe oficial, decía sufrir un intenso dolor en el estómago. "Debido a la escasez de personal, se lo trasladó recién a la 1.15 en un patrullero", indica el parte policial.
Los cabos Héctor Medina y Rafael Cisneros fueron los encargados de llevarlo hasta el Hospital Avellaneda. Pero, al parecer, Cruz ya tenía todo planeado.
Cuando lo bajaron del vehículo, le dio un tremendo cabezazo en el rostro al cabo Cisneros. El policía cayó al suelo desvanecido. Y el detenido aprovechó la ocasión para correr a toda velocidad por calle Catamarca hacia el norte.
Medina, reza el documento oficial, atinó primero a asistir a su compañero. Luego, salió corriendo en busca del evadido y alertó a sus superiores. Pero ya era tarde. Testigos le dijeron a los policías que Cruz habría escapado junto a un cómplice a bordo de una moto.
De todas maneras, agentes de Patrulla Urbana, del Comando Radioeléctrico y de otras áreas de la fuerza intentaron atraparlo. Incluso, el jefe de la comisaría 6ª, comisario Francisco Picón, salió en su propio auto acompañado por un oficial para tratar de recapturar a Cruz. Pero nadie tuvo suerte.
Mientras tanto, Cisneros fue asistido primero en el Avellaneda y luego trasladado al Hospital Padilla. Allí quedó internado. El parte oficial indica que sufrió lesiones en la cabeza y en el maxilar inferior, y que perdió el conocimiento. Por ello, quedó en observación.
En tanto, el fiscal Alejandro Noguera no ordenó medidas privativas de libertad contra los policías implicados.